Salario vital en Nueva York, o cuando la regulación consigue lo contrario de lo que supuestamente deseaba

Salario vital en Nueva York, o cuando la regulación consigue lo contrario de lo que supuestamente deseaba

Todos conocemos el concepto de salario mínimo y algunos incluso hemos dedicado parte de nuestro tiempo a discutir su efectos, beneficiosos o perniciosos. Pero ahora llega desde Estados Unidos, y más en concreto desde Nueva York, un nuevo concepto que se presenta como un paso adelante en la misma línea argumentativa del salario mínimo: se trata de salario vital. La idea es que el salario mínimo no es suficiente para asegurar una vida digna, que sería asegurada por un salario vital, más elevado, que la administración pública impondría a las empresas que trabajan para ella. La lógica subyacente es, en palabras de la editorial que publicó el New York Times, que “una ciudad que cientos de millones de dólares a empresas privadas debería estar en una posición como para exigir unos salarios decentes para sus trabajadores”.

En el caso de Nueva York, la normativa ha significado subir el sueldo de los 7,25 dólares/hora de salario mínimo actual a 11,50 dólares por hora. Magnífico, ¿no?

Pues no del todo. Básicamente por dos motivos.

En primer lugar, porque el alza obligada por decreto del salario a pagar no es indiferente y sí afecta al número de empleos. Es evidente, al menos para mí, que hay que garantizar también una retribución digna, y podemos discutir su cuantía, pero lo que es un hecho es que esto afectará al empleo total. De hecho, la aplicación de la nueva normativa ya ha provocado la retirada de al menos un importante proyecto de desarrollo comercial.

Además, este tipo de medidas afecta a los trabajadores que están en las franjas salariales más bajas. Richard Epstein, de la New York University Law School, argumenta en un reciente artículo en el Hoover Digest, cómo el ascenso del salario mínimo en Estados Unidos de 5,15 dólares/hora en 2006 a los actuales 7,25 ha incidido en el aumento del desempleo entre la franja de población joven y poco cualificada. Reconoce que cuantificar qué parte del aumento del desempleo se debe a este factor es imposible, pero hay que admitir que si todos estamos de acuerdo en que una subida del salario mínimo hasta, pongamos, 100 dólares/hora, tendría un enorme impacto, si somos lógicos deberemos aceptar que una subida de unos pocos dólares también tendrá impacto, aunque mucho menor. Insisto, incluso podemos verlo conveniente y valorar que el impacto positivo pueda ser superior que el negativo en determinadas condiciones, pero lo que no podemos hacer es pretender que este impacto en el empleo no existe.

Por otro lado, la puesta en práctica de esta medida, que lleva aparejado en su aplicación toda una serie de exigencias en cuanto a las condiciones de trabajo además de las estrictamente salariales, acaban beneficiando a las grandes corporaciones en detrimento de la pequeña empresa, que por su volumen no puede permitirse dedicar los recursos necesarios para satisfacer todas estas exigencias. De hecho, no es de extrañar que algunas de las grandes constructoras hayan hecho lobby a favor de las crecientes regulaciones, sabedoras de que éste es un modo de expulsar del mercado a sus competidoras más pequeñas. El gigantismo del Estado va de la mano con el gigantismo empresarial. Es algo que ya vieron Chesterton y Belloc en su día y que sigue cumpliéndose matemáticamente.

Y para acabar un efecto a menudo olvidado pero que puede no ser despreciable: el aumento en la maquinaria burocrática que tiene que velar por la aplicación de la nueva regulación acaba reduciendo la riqueza de un país. No se ve en la medida del PIB, tan discutible e incompleta, pero es una realidad en los bolsillos de la gente de a pie.

Escriba un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>